Ciudadanía Activa

El fortalecimiento orgánico de la niñez, además de ser una instancia consultiva, radica en ser una instancia de la niñez protagónico del desarrollo de su persona y comunidad, basada en la autogestión y el liderazgo territorial, se garantiza que la participación no dependa de la voluntad del adulto de turno, sino de la solidez de la propia organización infantil.
La niñez lectora logra fortalecer las habilidades de organización, administra sus propios recursos para proyectos de impacto comunitario. Esto no solo cierra la brecha de capacidad técnica, sino que revierte el sesgo adultocéntrico al demostrar que la niñez es capaz de gestionar, vigilar y proponer soluciones reales para su comunidad, actuando hermanados hacia una incidencia cohesionado.
Finalmente, la identidad y la resistencia cultural, al estar la organización de la niñez basado en valores de reciprocidad y crianza mutua, fortalece el vínculo intergeneracional, convirtiéndose en una ciudadanía activa y organizada que posee sus propias rutas de comunicación y cuya voz es técnica, política y espiritualmente vinculante para el desarrollo del territorio.









